Nadie te elige sin videobook y nadie te mete en nada para que puedas hacerte uno. Es un problema genuinamente circular, y por eso tanta gente lo trata como un muro en vez de como una puerta. En realidad se deshace mucho más rápido de lo que aparenta en cuanto dejas de esperar permiso.
Un videobook no es el registro de tu carrera. Es una prueba breve de que se te puede mirar en cámara. En esa distinción está toda la diferencia entre esperar a tener uno y fabricártelo.
Noventa segundos ya son un videobook entero.De dónde sale un primer videobook
- Escenas que ruedas tú. Dos intérpretes, un móvil, un trípode, un sitio tranquilo y una escena elegida porque te va. Es la vía más rápida y la menos aprovechada.
- Cortos de escuela. Las escuelas de cine reparten papeles sin parar, el trabajo suele ser gratuito y el material es real. Acuerda por escrito y de antemano que te darán una copia, o te pasarás un año persiguiéndola.
- Autograbaciones. Una autograbación hecha con cuidado, con sonido decente y fondo liso, es material perfectamente válido. A nadie le importa de dónde salen noventa segundos buenos.
- Un corto que hagas tú. Más lento y más duro, pero controlas el papel, y escribirte el personaje que nadie te ofrece es una tradición de toda la vida.
Qué debe contener de verdad
Entre sesenta segundos y dos minutos. Si tienes una sola escena realmente buena, el videobook puede ser esa escena y funcionará igual.
Abre con tu mejor momento. Ni rótulo, ni fundido lento, ni montaje de planos de ambiente con música encima: tu cara haciendo algo que merezca la pena mirar dentro de los primeros cinco segundos. La gente adelanta. Da por hecho que van a adelantar.
Enseña registro solo si tienes material para enseñarlo. Dos escenas contrastadas bien hechas ganan a cinco escenas en las que sobre todo apareces de pie en una puerta. Y tienes que verte con claridad en cada clip: si la directora de casting tiene que averiguar cuál de las tres personas del plano eres tú, ese clip no se está ganando el sitio.
Qué dejar fuera
- Planos largos de situación y todo lo anterior a que hables.
- Música encima de los diálogos. Tienen que oírte a ti, no a la banda sonora.
- Clips en los que otra persona se queda con lo bueno de la escena.
- Grabaciones de teatro hechas desde la fila doce.
- Cualquier cosa de hace más de unos pocos años o anterior a un cambio importante en tu aspecto.
- Créditos, logotipos y un rótulo con tu nombre al principio. Si quieres tu nombre en algún sitio, ponlo al final.
Así se hacen casi todos los primeros videobooks.Los clips sueltos ganan al montaje largo
La costumbre ahora es mantener las escenas sueltas disponibles además del montaje completo, porque quien busca un registro concreto quiere esa escena y no un recorrido por todo lo que has hecho en tu vida. Además te permite poner el clip adecuado delante del trabajo adecuado.
Dónde va el videobook
En algún sitio que se abra sin cuenta, sin aplicación y sin veinte segundos de carga. Y luego pon el enlace en tu ficha, donde quienes reparten papeles van a buscarlo de verdad.
En CastHub tu ficha lleva tus fotografías, tus perfiles de papel, tus medidas y un enlace a tus imágenes. La parte pública muestra fotografías, nombre, perfiles y ciudad; tus medidas, el detalle del porfolio y tus datos de contacto quedan detrás de la verificación y se abren solo a cuentas de empresa que han demostrado quiénes son. El enlace del videobook va en la ficha y no repartido por tres perfiles sociales, por una razón sencilla: quien va con el plazo encima no se pone a buscarlo.
Cada cuánto se rehace
Cada vez que ruedes algo mejor que lo que ya hay dentro. Un videobook es un documento vivo, no un monumento. El fallo más habitual no es un mal primer videobook: es un primer videobook decente que lleva cuatro años sin tocarse.
Nadie espera que alguien que empieza tenga un videobook lleno de trabajos emitidos. Esperan ver cómo eres en cámara. Eso es todo lo que tiene que hacer un primer videobook, y un móvil, otra persona que actúe y una tarde libre bastan para conseguirlo.